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Asociaciones de TDAH en Canarias

Son demasiados los que tienen falsas creencias acerca el TDAH y ésto es imprescindible eliminarlo.

 

Atimana-dah Atimana-dah Cada día nos encontramos voces que recriminan a los padres de los niños y adolescentes con TDAH e incluso a los mismos adultos que padecen este trastorno. 

Los niños son: vagos, maleducados, malos, insoportables…

Los padres somos: malos padres que no les prestamos atención, sin responsabilidad, que no queremos esforzarnos…

 

Toda esta imagen en torno al TDAH está basada en creencias falsas fruto de una incomprensión y falta de información sobre el trastorno. Perjudican gravemente a las familias y a los familiares. En muchos casos minimizan la importancia de los síntomas justificándolos y enmascarándolos detrás de estos prejuicios, lo que puede retrasar o eliminar la posibilidad de diagnóstico.

Es indispensable concienciar a la sociedad sobre el TDAH y desterrar estos falsos mitos. Una sociedad informada derivará en la eliminación de etiquetas en los niños y en un diagnóstico precoz que es muy necesario.

 

FALSAS CREENCIAS O MITOS SOBRE EL TDAH

 

-          El TDAH no existe:

El TDAH existe y no es un invento ni de la psiquiatría ni de las farmacéuticas. No hay intereses económicos detrás de este trastorno y está descrito desde hace más de 100 años.

Si negamos el trastorno estamos avocando a miles de niños a una vida con muchos problemas, si creemos que no existe no identificaremos el problema real y derivaremos en malas etiquetas que afectarán a la autoestima del niño y a su adaptación vital.

El TDAH fue descrito por primera vez en 1895 por Hoffman y posteriormente en 1902 por Still. Evoluciona con diferentes nombres, hasta que en 1980 se acuñó el término Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH/TDA). Por tanto el TDAH tiene más de un siglo de existencia.

Una de las razones por las que se niega su existencia es porque no existen pruebas médicas de diagnóstico u otras pruebas que lo determinen con seguridad. Pero son muchas las enfermedades que no tienen este tipo de prueba, que se diagnostican por exclusión o se diagnostican por métodos similares al TDAH.

Actualmente existen investigaciones que han aplicado la nueroimagen  y han encontrado diferencias y carencias en los cerebros de afectados, también existen datos acerca de la genética del TDAH. Cada día son más las pruebas que avalan la existencia de este trastorno. La fiabilidad del diagnóstico es muy alta.

 La manifestación de este trastorno es similar en diferentes países y culturas.

 

-          El TDAH es culpa de los padres:

El TDAH es de origen neurobiológico, no es culpa de los padres ni de los profesores, no es culpa de nadie. No existe relación entra la forma de educar a los niños y el TDAH. El contexto puede mejorar o agravar los síntomas, pero estos siempre estarán ahí.

Reconocer el problema real nos llevará a soluciones reales.

Es importante que los padres no nos sintamos culpables, la razón más simple es: “porque no es cierto”. Si nuestro hijo tuviera asma o diabetes ¿nos culparíamos por ello? No. Debe ser igual con el TDAH. La culpabilidad puede llevarnos por malos caminos y afectarnos emocionalmente, necesitamos estar bien para poder ayudar a nuestros hijos.

 

-          El TDAH desaparece en la adolescencia:

El TDAH es un trastorno crónico, es decir, de por vida. Por tanto va a continuarse durante la adolescencia y la edad adulta.

Abandonar el tratamiento cuando se sigue necesitando puede ser desastroso, por eso debemos ser conscientes de su cronicidad.

 Algunos síntomas, sobre todo la hiperactividad, disminuyen con el tiempo, pero siguen ahí. La impulsividad y el déficit de atención suelen seguir presentes de manera importante interfiriendo en el normal desarrollo de la persona. Un adulto con TDAH puede seguir necesitando ayuda y tratamiento.

 

Eliminando estereotiposEliminando estereotipos

 

-          El TDAH se debe a la alimentación:

No existen evidencias científicas de que los alimentos, aditivos de éstos e intolerancias alimentarias o alergias produzcan TDAH o aumenten los síntomas. Las dietas específicas no sirven para controlar el trastorno.

Es común que oigamos que los niños con TDAH no deben comer cosas como el azúcar porque aumenta su hiperactividad. Esto no tiene base científica y por tanto no sirve para nada prohibirle al niño comer azúcar o cualquier alimento que la contenga. El azúcar no pone nerviosos a los niños y mucho menos causa hiperactividad. Los niños no se agitan en exceso en una fiesta por la ingestión de azúcar sino por el ambiente que le rodea, y esto ocurrirá tengan TDAH o no, por supuesto que el niño con TDAH podrá mostrarse menos controlado y más agitado, el ambiente es el que está influyendo (gritos, juegos, excitación general, todo ello aumenta el nivel de excitación y actividad del niño, aún más si tiene TDAH).

 

-          El TDAH es una adaptación a la vida moderna que es más rápida y con mayores estímulos:

El TDAH es un trastorno que se describe desde hace 140 años y en sociedades, entornos y culturas diferentes y no necesariamente con ese “ritmo moderno”.

El TDAH no se origina por las prisas, la competitividad o la gran variedad de estímulos presentes. El niño con TDAH no va más rápido para adaptarse a la vida moderna, ni atiende a más cosas y esto es lo que se interpreta como déficit de atención.

El niño con TDAH no va más rápido. El día a día de un padre puede interpretarse como una clara prueba de ello. Los niños con este trastorno no se adaptan yendo más rápido, de hecho suelen ser más lentos que la media. Esto no les ayuda a rendir mejor en el mundo actual sino más bien al contrario.

Los niños con TDAH no atienden y entienden todos los estímulos de alrededor, simplemente no son capaces de mantener su atención sobre los estímulos pertinentes. Ello le lleva a errores y omisiones importantes en su ejecución.

La impulsividad tampoco es un rasgo adaptativo. Hacer las cosas sin reflexionar les lleva a erran más frecuentemente y a ponerse en riesgo de accidentes.

Todo esto nos muestra que la idea de característica de adaptación no es cierta  y no tiene una base seria.

Además es un trastorno que se describe desde hace 140 años, y se da no solo en sociedades modernas donde prima ese tipo de vida sino en sociedades rurales con un ritmo más tradicional.

 

-          La medicación es peligrosa produce adicción y retrasa el crecimiento:

Ni el metilfenidato ni la atomoxetina producen adicción, de hecho, su uso reduce el riesgo de abuso de drogas en la adolescencia en chicos con TDAH. La medicación para el TDAH, como cualquier otra, requiere controles con los especialistas oportunos y una toma responsable y controlada. Pero no tiene riesgo de adicción. Los problemas de abuso de drogas y alcohol durante la adolescencia no se deben a la toma de metilfenidato sino al TDAH en sí que aumenta el riesgo de estas conductas, debido sobre todo a la impulsividad.

El desarrollo en niños con TDAH medicados se completa de forma normal tras la adolescencia, por lo que podemos decir que ninguno de los dos fármacos retrasan o paran el crecimiento. Hay estudios en los que se encuentra una menor talla de los niños con TDAH con respecto al resto, pero con diferencias poco significativas; posteriormente no se dan estas desigualdades. Es decir, el desarrollo se completa de forma normal tras la adolescencia alcanzando tallas normales para su edad. Talla y peso deben monitorizarse durante el trascurso del tratamiento para vigilar posibles efectos adversos. Si el niño no aumenta adecuadamente de peso o lo pierde será el especialista el que indique cual es la mejor opción.

El metilfenidato tiene a sus espaldas muchos años de experiencia y estudios sobre sus efectos y ha demostrado ser un tratamiento efectivo y seguro, también la  atomoxetina, ha demostrado seguridad y eficiencia.

 

Abandonar la medicación durante los fines de semana y vacaciones no es una buena opción. No influye sobre el crecimiento ni supone ninguna otra mejora. Solo en los casos en que los profesionales tanto de psiquiatría-neurología como de psicología lo consideren oportuno, se retirara la medicación en estos periodos. Continuar con la medicación los fines de semana es importante porque ayuda a afianzar comportamientos y aprendizajes, además ahorra el problema de los primeros días de adaptación tras el abandono que pueden resultar más complicados.

La medicación ha sido desde siempre una de las grandes polémicas en torno al TDAH. Con el eslogan “estamos medicalizando la infancia” se agarra a la ignorancia, real o no, de una realidad tangible y probada. En torno a esta idea giran las premisas de una inexistencia del TDAH, por un lado, y de la no medicación y el uso de terapias “alternativas”.

Las terapias alternativas:

Este tipo de terapias no tienen eficacia probada. La fitoterapia, la homeopatía, la psicoterapia psicoanalítica, reeducación auditiva, cambio de dieta o dieta especial y un largo etc. No hay base científica que pruebe la eficacia de estos tratamientos que se nos ofrecen como “alternativos”. Como norma debemos desconfiar de tratamientos que prometes curar el TDAH, resultados rápidos o milagrosos.

 

-          Si el niño no es hiperactivo no tiene TDAH:

Este trastorno tiene tres síntomas nucleares que lo dividen en tres subtipos: hiperactivo-impulsivo, inatento y combinado. En el caso del subtipo inatento no se da hiperactividad o esta es muy baja.

Un niño hiperactivo e impulsivo se hace notar más, llama la atención y puede ser muy disruptivo o molesto. Esto hace que se vea más y se interprete que si no hay hiperactividad no hay TDAH. Pero no debemos olvidar que el trastorno tiene otros síntomas como el déficit de atención.

Esto nos lleva a la paradoja del infra diagnóstico en niñas. Siempre se ha dado el resultado estadístico de la mayor incidencias del TDAH en niños. Actualmente se piensa que esto no es exactamente así, lo que ocurre es que las niñas presentan menos hiperactividad y en ellas predomina el déficit de atención, por lo que se hacen notar menos y consecuentemente se diagnostican menos.

 

 

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